La exposición mantenida a la luz solar sin fotoprotección tiene un efecto directo sobre la piel, que puede provocar quemaduras y lesiones precancerígenas.
Piel Sana

Preparar la piel para el sol

No hace falta que les demos la bienvenida, porque el sol y el buen tiempo ya han llegado, y se espera que se queden con nosotros durante estos meses que tanto nos gustan.

Pero la llegada de esta época del año lleva consigo un riesgo al que, aunque es bien conocido por todos, no siempre le damos la importancia que merece. Y no es otra cosa que la exposición exagerada a las radiaciones solares.

Beneficios de tomar el sol

El sol es un elemento imprescindible para la vida humana y sabemos que tiene múltiples beneficios sobre la salud de nuestra piel y de nuestro organismo:

  • Aporte de vitamina D.
  • Activación de la circulación por dilatación de los vasos sanguíneos.
  • Efecto beneficioso en el ánimo, al actuar como antidepresivo natural.

Efectos negativos de la radiación solar

La exposición mantenida a la luz solar sin fotoprotección tiene un efecto directo sobre la piel, que puede provocar eritema solar, quemaduras y también lesiones precancerígenas. Además, el sol puede producir deshidratación y causar insolaciones, incluso algunas alergias, con prurito o erupciones cutáneas por la exposición.

¿Por qué la radiación solar es tan peligrosa para la salud?

La luz solar es solo conveniente durante 15 minutos, ya que sus efectos pueden resultar muy dañinos para nuestro organismo. Averigüemos por qué.

La radiación ultravioleta (UV) es invisible para el ojo humano. Tiene un bajo poder de penetración, ya que alcanza únicamente la superficie cutánea y los ojos, y supone solo un 5 % de la radiación total, aunque suficiente para ser dañina. Actúa sobre la estructura celular normal y la altera, rompiendo cadenas de ADN y afectando a nuestras proteínas. Esto provoca que haya más muerte celular (envejecimiento) y que algunas células adquieran comportamientos y funciones anormales (cáncer).

La piel se protege del daño produciendo mayor cantidad de melanina, que se acumula en las capas más superficiales. Esta proteína es la causante de la hiperpigmentación de la piel y del bronceado. Pero los ojos no tienen ningún mecanismo de protección.

El espectro de radiaciones UV se divide en tres tipos:

  • UVA A: son muy penetrantes, enrojecen la piel y aumentan la pigmentación de la piel.
  • UVA B: ejercen su efecto sobre la epidermis. Provocan quemaduras solares o eritemas y son las que más cánceres producen.
  • UVA C: son potencialmente muy dañinas, pero son absorbidas y filtradas por la capa de ozono.

Pero… no todos reaccionamos igual al sol, ¿cierto?

Es verdad. No todo el mundo reacciona del mismo modo a la exposición solar. Por ello, es muy importante conocer qué fototipo de piel tenemos (6 tipos).

Además, existirán diferencias entre el cuidado de una piel adulta y la de un niño. Y tendremos que tener en cuenta que la piel madura se caracteriza por tener menos hidratación y elasticidad, y un menor poder de regeneración.

Prevención: la clave

El mejor tratamiento para evitar los efectos nocivos de la radiación solar en la piel es prevenir sus efectos nocivos. Esto lo conseguiremos de dos maneras:

  • Protección: utilizando en nuestro día a día cremas que contengan factor de protección solar (FPS), que nos protegerá del sol sin quemarnos. Pero, además, debemos tener en cuenta que cada tipo de piel posee una dosis eritematógena mínima (DEM), que es el tiempo mínimo de exposición de la piel capaz de provocar eritema persistente durante más de 24 horas.
  • Prevención: lo ideal es preparar la piel para el sol con el fin de evitar la aparición de lesiones o manchas. Existen diferentes tratamientos que acondicionan la piel para disfrutar de forma adecuada y sana esta época y de la que vendrá… ¡el verano!

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