La menopausia afecta de manera directa a la piel, al hacerla más sensible, disminuir su consistencia y, por lo tanto, debilitarla.
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Menopausia y verano

El verano ya está aquí y ha llegado para que todas nosotras lo disfrutemos. Sin embargo, aquellas que hayan llegado a la menopausia deben conocer ciertas premisas sobre lo que le ocurre a su piel en este período de la vida.

¿Qué le sucede a tu piel durante la menopausia?

Sabemos que la concentración de hormonas sexuales femeninas disminuye en esta etapa y que eso afecta a nuestra piel.

Como consecuencia, la piel puede perder con mayor facilidad la hidratación y aumentar la sequedad, con posibles episodios de xerosis o eccemas asociados a prurito o irritación localizada.

Además, se incrementa la flacidez cutánea porque disminuye el grosor de la piel. La razón es sencilla; la piel de una mujer menopáusica produce menor cantidad de colágeno por dos razones: por efecto del incremento de la edad y por el proceso hormonal directamente implícito. Esto supone que la matriz extracelular que da sustento a la piel sea menos consistente y ofrezca menor protección. El resultado es un aumento de la sensibilidad cutánea por falta de defensa y de firmeza. En la piel menopáusica podremos observar directamente más capilares y la dilatación venosa que puede ser consecuencia de la aparición de venas varicosas.

Asimismo, a causa del cambio hormonal es posible que aparezcan lesiones acneicas que pueden evolucionar a rosácea o inducir hirsutismo. Po último, se aprecia una mayor propensión a multiplicarse de las manchas en la piel.

Y… ¿durante el verano?

La menopausia afecta de manera directa a la piel, al hacerla más sensible, disminuir su consistencia y, por lo tanto, debilitarla. Además, hay que tener en cuenta que la piel es más sensible en esta época del año a factores tan decisivos como es el sol.

La radiación solar ultravioleta oxida nuestra piel. Si este ya es un factor importante que hay que considerar en las pieles sanas, se convierte en capital en pieles más sensibles y finas. Por ello, mujeres con menopausia prematura deben tener presente este factor y protegerse de modo adecuado, porque pueden experimentar un envejecimiento cutáneo más rápido. Por esta razón, durante el verano han de extremar las precauciones por encima de lo normal.

La Asociación Española para el Estudio de la Menopausia recomienda a las mujeres en esta etapa de la vida que la exposición solar sea moderada, la aplicación de fotoprotectores adecuados, mantener la piel hidratada mediante emolientes nutritivos y aumentar la ingesta de agua para evitar acelerar el proceso de envejecimiento.

 

¿Qué debes tener en cuenta?

La disminución hormonal de estrógenos induce unos cambios importantes en tu piel, sobre todo en verano:

  • Disminución de la síntesis del colágeno: a partir de los 45-50 años la producción de colágeno disminuye, pero aún más durante la menopausia.
  • Pérdida de lípidos: las glándulas sebáceas producen menor cantidad de sebo, pero durante el verano su concentración puede fluctuar y darse máximos que induzcan episodios de acné.
  • Tendencia a la deshidratación de la piel: las temperaturas altas pueden favorecer que la piel no capte el agua necesaria porque la piel menopáusica tiene menor capacidad de absorción líquida.

¿Qué te recomendamos?

  • Extrema los cuidados ante la exposición al sol: utiliza un fotoprotector que cuide e hidrate tu piel.
  • No dejes de hidratar tu piel: el verano y la menopausia son factores que se amplifican para disminuir la hidratación de tu piel. Usa un emoliente hidratante con abundantes nutrientes como sérums o ampollas flash que den a tu piel el cuidado que necesita.
  • Aporta firmeza a tu piel: es fundamental aportar mayor cantidad de vitaminas (A, C y E), de colágeno y de ácido hialurónico. Así conseguirás una mayor síntesis de matriz extracelular que aporte estructura y fundamentos a tu piel para evitar la flacidez y las arrugas.

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