Cuando tengas la piel sensible te recomendamos visitar a tu especialista dermatólogo para descartar patologías subyacentes.
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Cuidados para la piel sensible

La piel sensible se trata de una tipología de piel de difícil definición, aunque requiere unos cuidados muy específicos. Hasta el 50% de la población padece o ha padecido piel sensible como se expone en este estudio. Sus síntomas van desde el enrojecimiento hasta la descamación, y se puede producir de forma espontánea o tras sufrir cambios de temperatura agudos (excesivo frío o humedad) o tras la aplicación de ciertos productos que pueden resultar abrasivos para este tipo de piel.

Se suele correlacionar con una tipología más cercana a la piel seca, así que compartirán ciertos cuidados. Hay que prestar mayor atención al rostro, y sobretodo en el cuello y contorno de ojos, por ser zonas especialmente sensibles.

¿Cómo debemos tratar la piel sensible?

Su correcto y específico tratamiento, así como su cuidado requerirá:

Limpieza cuidadosa

Debido a la gran capacidad de irritabilidad que tiene la piel sensible, se debe realizar una limpieza facial escogiendo adecuadamente el producto y reduciendo la fricción y abrasión a lo mínimo permisible que produzca una limpieza adecuada. Se recomienda el uso de productos hipoalergénicos, y que no contengan conservantes o sufactantes, porque se tratan de agentes irritantes. Además evitar los que en la formulación se especifiquen que incluyen estimulantes sensoriales cutáneos o de efecto vasodilatador.

Agentes limpiadores

Recomendamos limpiadores libres de jabones habituales para pieles sensibles ya que respetan la integridad de la barrera cutánea pero que además producen una sensación de alivio somatosensorial y restauran la hidratación habitual. Se suele utilizar geles sin alcoholes con hidratantes.

Hidratación adecuada

Una correcta hidratación tras una limpieza suave, reduce la susceptibilidad a la irritación cutánea y restaura la capa más externa córnea. Esto a su vez confiere una mejora de la sensación de confort de la piel sensible, además de reducir el molesto escozor habitual.

Cremas antienvejecimiento

Uno de los componentes habituales de las cremas antiaging es el ácido salicílico que provoca irritación visible en pieles sensibles. Sin embargo, una solución para evitar los efectos adversos que producen es optar por sustancias emolientes que contengan salicilato de sodio. Su efecto es el aumento significativo del colágeno-1 muy asociado al anti-envejecimiento y reducen significativamente la profundidad de las arrugas y el enrojecimiento de la piel.

Otro de los componentes habituales son los hidroxiácidos, considerados también como agentes muy irritantes. Se recomienda su sustitución por los ácidos polihidroxi y los ácidos biónicos, ya que además de ofrecer los beneficios de los AHA sin provocar irritación en la piel, proporcionan antioxidantes adicionales, fortalecen la barrera cutánea y poseen efectos hidratantes.

Tratamiento preventivo

Es fundamental que en el día a día, nos fijemos qué sustancias o qué circunstancias agravan nuestra calidad de piel. Así conseguiremos adecuar específicamente nuestros hábitos de vida consiguiendo que nuestra piel se vea luminosa y saludable.

Cuando tengas la piel sensible te recomendamos visitar a tu especialista dermatólogo para descartar patologías subyacentes como el eccema o la dermatitis seborreica. ¡Cuida tu piel día a día!

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