El avión se trata de uno de los medios de transporte más agresivos para la piel y el cabello.
Piel Sana

¿Cómo afecta a mi piel y a mi pelo viajar en avión?

El avión es probablemente el medio de transporte más utilizado para viajes largos. Sin embargo, se trata también de uno de los medios de transporte más agresivos para la piel y el cabello.

Esto es debido a que en el interior de la cabina existe una gran sequedad del ambiente, pues no recibe humidificación del exterior. Por ello, para tu piel y para tu pelo es importante saber cómo cuidarse antes, durante y después de un viaje en avión.

¿Por qué afecta el avión a la salud de mi piel y de mi cabello?

La hidratación es fundamental para la salud y el cuidado de nuestra piel. Durante un vuelo de más de tres horas podemos perder hasta un 20 % de la concentración de agua de nuestra piel.

Los viajes en avión someten a nuestra piel a cambios de presión atmosférica y de temperatura, así como a unos niveles de humedad ambiental del 8 % (cuando ambientes por debajo del 20 % ya suponen una adaptación al medio del organismo). La baja humedad es debida al aire acondicionado, que favorece la evaporación del agua. La deshidratación disminuye el tono de la piel y la hace más flácida porque pierde cuerpo y estructura, por lo que las arrugas se ven favorecidas.

Además, los aviones pueden desprender mínimas cantidades del material de revestimiento, como compuestos orgánicos derivados del carbono, flúor, cloro y nitrógeno. Estos compuestos, si el viaje es muy largo, pueden causar irritación cutánea y cefalea leve. Igualmente, los niveles de oxígeno, aunque completamente saludables, están disminuidos también a nivel dérmico. Por ello pueden aparecer irritaciones o acné por el cambio brusco de ambiente.

Prepárate y cuídate para el viaje

  • Bebe agua y zumos: la hidratación que aportes desde el interior proporcionará firmeza a tu piel. Si además le añades las vitaminas de zumos naturales conseguirás un efecto antioxidante añadido.
  • Refuerza tu barrera cutánea: aplícate productos que contengan proteoglicanos, glicerol, ácido hialurónico o antioxidantes para potenciar la hidratación y nutrición de tu piel.
  • Come algo antes o durante el vuelo: la ingesta de productos ricos en triptófanos (como el chocolate o el plátano) contribuye al aumento y segregación de serotonina y melanina. Estas sustancias disminuyen los efectos de los cambios horarios y atmosféricos. Evita bebidas alcohólicas o con gas, que contribuyen a potenciar la diuresis, y por lo tanto la deshidratación.

Además es importante hacer hincapié en oxigenar y rehidratar el cabello cuando lleguemos a destino, ya que este sufrirá los mismos efectos de deshidratación que la piel. Si lo asociamos a una relajación muscular tanto facial como craneal, podemos devolver el equilibrio a los tejidos. Y recuerda lo importante que es deshacerse de las células muertas del cuero cabelludo, porque mejora la penetración de los activos en la piel y su recuperación.

Ten en cuenta que…

  • Si viajas hacia el oeste: tu ciclo sueño-vigilia se altera, alargándose. Lo aconsejable es no dormir para impedir que el cambio horario te afecte más. Hidrata tu piel y tu cabello para evitar descamación o eritemas por sequedad.
  • Jet lag: cuando llegues a tu destino, es recomendable que te actives mediante la realización de ejercicio suave al aire libre. Tras un largo viaje, la tensión arterial suele estar baja y evitar meterse en la cama es fundamental para sobreponerse cuanto antes. Las endorfinas que se liberan con el ejercicio y la luz te ayudarán a adaptar mejor tu organismo a los cambios de los ciclos hormonales por el cambio climático.

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